El guardia civil, en un antes y después de declararse adicto a las drogas.

El guardia civil, en un antes y después de declararse adicto a las drogas. EE

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Jesús, el guardia civil que salió del armario, ahora es adicto al 'chemsex' y se retira: "Perdí la cabeza"

Un tribunal médico aceptó su renuncia después de declararse adicto al consumo de drogas "que incitan al sexo compulsivo".

1 mayo, 2024 02:34

La vida de Jesús David Velázquez (Huelva, 1987) ha tenido varios momentos complicados. Cuando era adolescente no supo cómo gestionar su homosexualidad en el seno de una familia conservadora de un pueblo de Andalucía: "Me generó una situación bastante traumática", explica a EL ESPAÑOL. Años después, ya como adulto, tuvo que hacer frente a una grave adicción al alcohol y a la cocaína de la que conseguiría rehabilitarse. Pero hace no mucho se adentró en el mundo del "chemsex" —maratones de sexo compulsivo y drogas— que ahora le han hecho tener que presenciarse ante un tribunal médico, aceptar su nueva adicción y retirarse temporalmente de su puesto en la Guardia Civil.

"Hace dos años yo ya estaba bien. Había salido de la cocaína, del alcohol, estaba rehabilitado. Salí una noche a una popular discoteca gay de Sevilla y al cerrar ésta me invitaron a lo que se suponía que era un botellón. Pero no, era una casa. Había 20 o 30 personas. Y perdí la cabeza. Me dejé llevar completamente. Empecé a tomar mefedrona y GHB, que son drogas que incitan al sexo compulsivo y que se consumen casi exclusivamente en el entorno gay”, comenta Jesús sobre cómo comenzó en lo que se conoce como el 'chemsex'; un término de origen británico que surge de la fusión de las palabras chems (derivada de chemicals, como alusión a las drogas) y sex (sexo).

Él fue precisamente uno de los primeros guardiaciviles en "salir del armario" y explicar su situación en los medios de comunicación. Hace tres años hablaba precisamente con EL ESPAÑOL y compartía su experiencia y algunos consejos: "Guardias gais habrá muchísimos, pero yo sólo conozco a tres o cuatro. Es porque la gente tiene miedo, pero a nivel compañero van a encontrar todo el apoyo. Yo animo a todo el mundo a que dé el paso, que le podemos hacer mucho bien: a ellos individualmente como persona, y también a los cuerpos y a la sociedad", decía entonces, animando al resto de compañeros homosexuales a no ocultarlo.

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Renunciar a su sueño

Ahora, sin embargo, ha tenido que dejar su puesto en el Grupo de Reserva y Seguridad (GRS) de la Guardia Civil. Al cuerpo llegaría con tan sólo 22 años tras aprobar una oposición y tener claro su camino. "Renuncié a una vida de privilegios, porque mi padre tenía la fábrica de platos de tiro más grande que hay en Europa. Y yo resigné de un puesto de responsabilidad en una fábrica que facturaba cuatro millones de euros por cumplir mi sueño", dice. El onubense había estudiado una formación profesional en Empresariales y trabajó para el negocio familiar durante sólo un año, cuando entonces marchó.

Su primer destino en la benemérita fue en la pequeña localidad de Lepe, Huelva. Allí comenzaron sus problemas al tratar de ocultar su homosexualidad: "No quería que nadie se enterara de que era gay. Tuve que llevar una doble vida de mujeres y hombres. Mujeres en público, hombre a escondidas. Entonces empecé a beber mucho, prácticamente no tenía herramientas para gestionar todo esto", confiesa.

Fue cuando comenzó la adicción al alcohol y a las drogas que antes había adelantado. "Consumí sustancias. Atenté contra mi vida. Me ingresaron y, cuando me recuperé, fui al psicólogo de la Guardia Civil. Le dije que tenía una serie de problemas, que necesitaba ayuda. Pues de ahí me fui a un centro a una serie de terapias".

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Tiempo para recuperar "la vida"

De aquel momento en el que Jesús comenzó a ir a terapia hasta ahora ha pasado más de una década y, sin embargo, se encuentra nuevamente en rehabilitación. Aunque afirma seguir en ese pozo oscuro, dice que poco a poco va viendo la luz. "Intenté suicidarme tomando un bote de GHB entero, caí medio muerto y me ingresaron en la UCI", dice.

El GHB, también conocido como "éxtasis líquido", es un potente depresor del sistema nervioso central que según Jesús es muy popular en el mundo del 'chemsex': "Lo mezclamos con zumos para que te sea menos dañino, porque si te lo tomas sólo te agujerea la lengua", explica, justo antes de afirmar que se le cayeron casi todos los empastes por culpa de su consumo. "Pero eso ya pasó. Ahora sólo tengo tiempo para recuperar mi vida", expone.

En la actualidad también aprovecha su tiempo para explicar en la plataforma de TikTok cuál es "la realidad de los chill", que es como se denominan las fiestas de ambiente gay a las que él hace referencia. Lo hace, dice, para que el que venga nuevo no sufra lo mismo que él. "Es un problema que tenemos en el mundo gay que consiste en que, cuando se cierran los locales de ocio, se reúne un gran número de personas en una casa privada para mantener sexo compulsivo. Por lo general, sin protección y durante un tiempo prolongado, junto al consumo de sustancias estupefacientes muy nocivas", sostiene.

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Aunque le gustaría volver al cuerpo, dice que necesita rehabilitarse de esta situación antes de volver a regresar, y agradece el soporte institucional: "Ahora mismo pertenezco a la clase pasiva de la Guardia Civil, estoy retirado, tengo mi sueldo, tengo todos los beneficios de IFA y puedo volver a trabajar en el momento que lo considere oportuno y los certificados lo acrediten. Pero la realidad es que necesito tiempo para mí ahora".